Roman García “No soy un especialista, pero sé robar relojes”

Fuente: mas.laopinioncoruna.es

El prestidigitador y otros cuatro compañeros ofrecen una gala de magia en el Fórum para recaudar fondos para la ONG Tierra de Hombres

–Cuando pasaba el recreo con su hermano (el mago Kiko Pastur) y Luis Piedrahita en una esquina del patio de Santa María del Mar haciendo trucos, ¿qué pensaban sus compañeros?

–Empezó Luis, después nos aficionamos yo y mi hermano, un curso menor. Nuestros compañeros eran nuestras pequeñas cobayas. Los divertíamos. No nos tomaban por bichos raros. O eso creo.

–¿Cómo ve toda esta invasión de magos en internet y televisión que desvelan sus trucos?

–En general a los magos no nos gusta eso. Pero la cantidad de información a todos los niveles es tan grande que parece una guerra perdida. También puede que fomente el desarrollo de la afición, de alguna manera permite que el arte de la magia se desarrolle más. Lo que pasa es que el aprendizaje de la magia tiene un procedimiento y esto no sigue ese procedimiento. Afortunadamente, la magia está en continua evolución, siempre hay nuevos métodos y nuevos trucos.

–¿Es verdad que es usted un experto ladrón de relojes?

–Eso es un arte afín a la magia, se llama pick pocket (robo de objetos en escena). Se pueden robar relojes, carteras, corbatas, cinturores… Hay auténticos maestros en hacerlo sin que se entere ni la víctima ni el público. No soy especialista, pero sé hacerlo. Tengo muchas anécdotas.

–Cuente…

–En un viaje largo en tren le robé el reloj a un señor y salí del vagón para poder esconderlo y, cuando entré para devolvérselo, se levantaba para bajar en una parada. Se dio cuenta de que le faltaba. Ni siquiera le había hecho un truco de magia. Tenía dos opciones. O negarlo o intentar convencerle de que era mago. En una discoteca se me rompió la correa vieja de un reloj que le había quitado a una chica y lo dejé caer al suelo para que pensara que se le había roto solo.

–¿Qué es la fiesta del musgo?

–Es una tradición familiar que murió, pero volverá. Nos reuníamos para recoger el musgo para el Belén. Mi madre hacía guiñoles y Luis Piedrahita y yo nos disfrazábamos de Papá Noel y hacíamos trucos a los primos pequeños. Ahora no hay niños, pero habrá que recuperarla para la próxima generación.

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