Mag Lari, ilusionista”Yo soy un friki de la magia de Michael Jackson”

Fuente: www.lavanguardia.es

VÍCTOR-M. AMELA – 14/11/2009
Tengo 35 años. Nací en Barcelona y vivo en Tàrrega con Miquel, mi compañero. No tengo hijos. Soy ilusionista. Creo que soy más bien de izquierdas. Soy un católico disgustado con la Iglesia. Lo triste de ser mago es que acabas conociendo los trucos de los números de magia
Puede hacerme desaparecer?
Sí.
Ja.
Al principio de mis espectáculos hago aparecer a mis dos ayudantes ¡hop! ¡hop!, y al final los hago desaparecer.
¿Desde cuándo hace estas cosas?
De niño necesitaba llamar la atención, ¡y con los juegos de manos lo conseguía! Pasé por la caja de Magia Borrás, claro… Y por serrar un madelman por la mitad, pobre.
¿Tuvo maestros?
Un libro de Juan Tamariz – Secretos de Magia Potagia-que mis padres me regalaron a los 14 años. Me gustaba verle por la tele, como a Màgic Andreu y David Copperfield.
¿Quién es su mago favorito?
La magia me interesa como medio para dar espectáculo: eso es lo que busco. En ese sentido, Copperfield es el más espectacular.
¿Algún número en particular?
Uno en que Copperfield sale volando del escenario, a pelo. Volando, entra en una urna transparente, le tapan…, ¡y él sigue volando! Está en YouTube. Es maravilloso.
¿Cómo lo hace Copperfield?
Qué pena que con los años acabo sabiendo los trucos… ¡Eso es lo triste de ser mago!
¿Podría volar usted también?
Sé cómo se hace…, pero no dispongo de medios técnicos. Prefiero crear otras ilusiones. Eso es la magia: crear ilusiones.
Lo peor, pues, es que se vea la trampa…
Sí, pero como yo hago magia cómica, disimulo diciendo que era un gag…
¿Qué tiene su magia que la distinga?
Es muy teatral, visual, con ritmo, impactos, escenografía atractiva, esteticista… ¡Influencia de mi fascinación por Michael Jackson!: sus espectáculos eran tan mágicos…
¿Hasta qué punto adora usted a Michael Jackson?
Hasta el frikismo. ¡Yo soy un friki de la magia de Michael Jackson!
¿Qué encuentra en Michael Jackson?
A los 14 años mi hermana mayor me regaló la casete de Bad,y me atrapó su magia, su misterio, su glamur… Incluso sus operaciones estéticas son parte de su magia.
Ahora ya no está entre nosotros…
Pero no hay día en que no piense en él. Cada mañana entro en internet, leo alguna noticia sobre Michael Jackson, alguna subasta…
¿Ha adquirido muchas cosas de él?
¡Tengo una habitación sólo para él!
¿Qué pieza es la más querida?
Una chaqueta que lució con 14 años, en los Jackson Five. Y otra chaqueta blanca, preciosa, cubierta de pedrería… ¡Ya ve, tengo en mi casa una porción de la historia de la música del siglo XX!
¿Qué pieza le gustaría tener?
Un guante de brillantes. Como el que lució en los Grammy de 1984. Si lo tuviese, ¡me haría enterrar con él puesto!
Está usted fatal…
Es lo que tiene ser un friki.
¿Qué más acoge en su templo a Jacko?
Todos sus discos y en ediciones diversas, entradas de conciertos, letras autógrafas de canciones, contratos firmados, gafas de sol, dibujos salidos de su mano, cartillas de sanidad, sombreros, cinturones, un box de gira, discos de platino, una guitarra eléctrica, un frasco de colonia de jazmín…
¿Qué valor de mercado tiene hoy eso?
Una pieza que en internet se vendía a 5.000 dólares un día antes de su muerte, al día siguiente se vendía por 35.000… ¡Yo no subastaría mi colección por un precio de salida inferior a 500.000 dólares!
¿En qué ocasión estuvo usted más cerca de su ídolo?
El 21 de abril del 2009: ¡ese día le toqué!
¿Cómo fue?
Me aposté en la entrada de su casa alquilada en Beverly Hills, y llegó en un jeep de cristales tintados. Al llegar a mi lado, bajó la ventanilla, sacó la mano: se la estreché, caliente y huesuda. Me dijo: “I love you…”.
Flotaría usted…
Como un zombi, seguí al coche entrando en la finca. Él bajó, le hice el gesto de firmar un autógrafo, le di a su guardaespaldas mi bolígrafo…, ¡y al rato salió con una foto dedicada! El bolígrafo – de la Diputación de Lleida, de mi novio-se quedó dentro para siempre… Yo era feliz: ¡ya podía morirme!
Sólo dos meses después, moría él.
Lloré mucho: era como si hubiese muerto un amigo personal muy querido. Desgarrado e inconsolable, volé a Los Ángeles…
¿Al funeral?
Sí, pero volé sin entrada, sólo por impulso: ¡tenía que ir! Un mexicano a quien le tocó entrada en el sorteo, pero que no llegaba a tiempo, la revendió por internet, y un amigo me la compró: la imprimí en una biblioteca pública ¡y pude entrar en el funeral!
¿Se puede hoy visitar la tumba de Michael Jackson?
No: está custodiada. ¡Qué injusto! No podemos llevarle flores. ¿Qué temen? ¡No vamos a llevarnos el cuerpo de Michael Jackson…!
No sé, no sé…
Siempre fue un niño medio secuestrado…
¿Con demasiada afición a los niños?
Desprevenido, ingenuo y confiado en exceso, dio pie a malas interpretaciones…
Si aquel día hubiese podido hablar con Michael Jackson, ¿qué le hubiese dicho?
Que me dejase colaborar en el diseño de sus espectáculos. Él gustaba de la colaboración de magos, y yo le hubiese diseñado una espectacular aparición al principio y una desaparición al final: Michael Jackson ascendería a los cielos como Jesucristo…

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