Tamariz, la sonrisa mágica

Fuente: www.hoy.es

El conocido ilusionista es la estrella principal del festival
Internacional Extremagia, que se celebra estos días en Don Benito
Su aspecto es inconfundible. Su sincera y contagiosa sonrisa, su sombrero, sus espontáneas respuestas, su incesante humor. Sus tablas, en definitiva. Recién aterrizado de París y antes de viajar a Salzburgo como mago invitado al Festival de Música Clásica de aquella ciudad, Juan Tamariz hace escala estos días en Don Benito.

Anoche protagonizó en esta ciudad la primera de las dos galas previstas en la segunda edición del Festival Internacional de Magia (Extremagia), que se celebra en Don Benito hasta el domingo. Su segunda actuación será esta misma noche en el teatro Imperial.
Juan Tamariz necesita muy poco para ganarse al público; apenas una carcasa de violín para poner banda sonora al final de sus trucos y su aliada más fiel: una baraja de cartas. Así es el que probablemente está considerado como nuestro mago más internacional y mediático.
«La magia pasa actualmente por un momento brillante. En épocas de crisis como la que atravesamos es una manera de hacer posible lo imposible. Es universal y es de los espectáculos que en estos momentos aseguran llenos en los auditorios», apunta Tamariz.
Pese a llevar ya varias décadas al pie del cañón y poseer una especie de pócima de la eterna juventud, Juan Tamariz siempre está innovando. Quizá sea esa una de las razones por las que este mago lleva años y años en lo más alto del escalafón. «Paso entre ocho y diez horas diarias con la baraja, practicando nuevos trucos», confiesa.
Precursor en el oficio e innovador, Tamariz tiene muy claro cuál fue el punto de inflexión en la magia. «Recuerdo que en mis comienzos en los escenarios, en la década de los 70, a los magos se nos veía como un entretenimiento de los niños. Éramos llamados prestidigitadores. Eso ha cambiado. La magia actualmente se concibe tanto para un niño como para un mayor, para el catedrático más erudito y también para el último estudiante de la clase. Y ha cambiado sobre todo la percepción del público», argumenta.
Si algo ha caracterizado y caracteriza las actuaciones de Tamariz es el buen humor y la diversión. «En mis espectáculos no hay espectadores, sino que hay ‘especta-actores’. Mi concepto de magia es el conectar con la gente y transmitirnos mutuamente alegría. Así lo vivo yo».
Juan Tamariz reconoce que «a la magia hay que acercarse con ilusión. Todos sabemos que detrás hay un secreto, un truco. Sabemos que hay una lógica detrás, pero por unos momentos, en el espectáculo, hay que transmitir al especta-actor que deje la razón aparcada a un lado».
La presencia de Tamariz es el atractivo más mediático, aunque no el único de máximo nivel de Extremagia, un festival con un importante cartel compuesto por los magos de mayor renombre en la actualidad. No en vano, y como confesaba ayer el propio Juan Tamariz, «muchos de ellos han coincidido recientemente conmigo en Viena».

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