René Lavand: el ilusionista de cartas que no quería ser mago

Fuente: www.elfaroceutamelilla.es

El mago porteño continuará su gira por España en Sevilla, extendiendo su peculiar estilo que resume con la frase ‘No se puede hacer más lento’.
Con su flamante bastón de estilo marroquí recién comprado (los colecciona), con su sombrero y sus gafas oscuras, el ilusionista argentino René Lavand compareció ayer para dar cuenta de tantos años de magia, de su propio estilo y de sus próximas actuaciones en España, que sí las habrá, y numerosas.
El artista, que fue presentado como “gran mago” por la Asociación de Artes Mágicas de Ceuta, quien lo trajo a nuestra ciudad, se explicó diciendo que él no se considera “ni gran, ni mago, sino sólo un experto en cartas e ilusionista que pone todo lo que puede de lo mejor que tiene, en lo que a técnica se refiere, en lo que hace. También sé poner todo mi corazón en el público que acude a verme. Soy un creador de ilusiones”, aseguró.


Héctor Renato Lavandeira, nombre real del mago, señaló con el pausado habla y acento que caracteriza a los porteños, que siente un profundo cariño por España, ya que ha pronongado las actuaciones que tenía previstas: “España me permite tener reencuentros emocionales, con amigos. Además, a estas alturas de mi vida, he descubierto que los escenarios no me tiñen las canas. Siempre vuelvo con gusto. Tenemos que ir a Sevilla a hacer dos actuaciones en dos teatros diferentes, a Canarias, a Reus… De hecho, ahora vengo de Galicia”. Una clara vuelta a la geografía española.
Tiene 81 años y no se le pasa por la cabeza dejar de hacer ilusionismo, o como él mismo le llama, ‘lentidigitación’: “Las convocatorias no cesan, y es muy difícil retirarse de una vida millonaria en muchísimos aspectos, sobre todo afectivos. Soy consciente de que tengo que pensar ya en mi retiro, y en los cuarteles de invierno, porque soy un soldado que ha peleado en muchas batallas, en los 5 continentes, pero como dije a Jesús Quintero, yo quisiera plantarme con siete y medio, y no que el público me plante con cuatro o con cinco. El problema es que no sé cuándo llega el momento. Ojalá tenga el buen criterio de retirarme a tiempo. Son pocos los que lo han logrado”, aseveró.
René Lavand también tiene sus más y sus menos acerca de usar la palabra ‘magia’ para definir lo que él realiza: “Magia es la fascinación del actor con la que logra la comunicación artística y humana con su público. Eso puede valer para quien baila, canta o juega a la baraja. Me gusta emplear esta palabra en la magia del amor o de la naturaleza, o de las técnicas televisivas que permiten a uno realizar una comunicación universal”. Añadió que “si alguien dice que yo tengo mi magia sobre el escenario, me cae muy bien, pero no me estoy refiriendo a un estilo y a una personalidad que debe tener todo artista. No existe el artista sin personalidad”.
Para terminar, el artista aseguró sentirse bien en una Ciudad como Ceuta: “Se parece mucho a la que yo vivo. Me gusta mucho que la gente conozca a los vecinos y se salude por la calle”, concluyó.

Autodidacta y creador a la fuerza

Al perder la mano derecha a los 9 años en un accidente automovilístico, Lavand hubo de convertirse en autodidacta y creador, y no dejar de lado los juegos de manos, sino insistir en ellos. Lo que mucha gente vería como un handicap, para él fue una oportunidad: “Tuve la suerte de escribir mis propios libros con técnicas propias. Tengo mi propia consigna ‘No se puede hacer más lento”, en contraposición con los magos tradicionales, que realizan sus trucos con una inusitada rapidez.

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