Kiko Pastur: ´Soy un mago tan anticomercial que casi soy un caso aislado´

Fuente: www.laopinioncoruna.es

Lo suyo es la magia de cerca y su especialidad, los naipes, aunque también se sirve de aros o de monedas. Una baraja tiene los días contados en manos de Kiko Pastur (A Coruña, 1976), que las compra de veinte en veinte y puede gastar hasta cien al año. No es de extrañar, el ilusionista más premiado de Galicia, profesional desde 1994, no cesa de jugar con las cartas y es pródigo en demostraciones

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ISABEL BUGALLAL | A CORUÑA  -¿Y esa agilidad de manos?
-Son técnicas que se aprenden en libros, en vídeos, en conferencias, en congresos de magia y a través de amigos magos. Con las cartas hay más argucias o astucias que habilidad.
-¿Qué es un mago?
-Ilusionista, habría que decir, porque mago tiene connotaciones fantásticas. Somos artistas o profesionales de la ilusión. Ilusionista es el creador de ilusiones. Es crear la ilusión de lo imposible.
-¿Le parece un oficio serio?
-¿Serio? Es divertido; es un arte escénico, como el teatro o la danza y como tal está reconocido. Tuvo su época dorada a principios del siglo XX, luego decayó y pasó al cabaré y en los años setenta y ochenta empezó a estar de moda la magia de cerca, de cartas. Ahora vuelve al teatro y se mezcla con otras artes.

-Tiene un hermano mago e inspector de Hacienda, ¿se gana más como mago?
-Los hay que ganan más y que ganan menos. El inspector de Hacienda tiene sueldo fijo y mayor consideración social. La magia no tiene una escuela homologada, no hay una facultad de magia; es más de autodidacta aunque no hay tanta literatura mágica como de medicina o derecho.
-Empezó en el colegio de los Jesuitas con su hermano Román y con Luis Piedrahíta, ¿hacían también magia en los exámenes?
-Los tres éramos muy buenas personas. Mi hermano era bastante buen estudiante, Luis era normal y yo era malo pero no nos aprovechábamos ilícitamente de la magia para ocultar cosas.
-¿Qué tienen que ver la magia y el jazz?
-Nada, pero en el espectáculo que hago con Abe Rábade, Jazzia, mezclamos magia y música. A mí me gusta el jazz, que es algo temporal, y a él la magia, que es visual. Sin embargo, llegamos a relacionar ciertos códigos a través de metáforas.
-¿Su mejor número?
-Los de cartas, son muy versátiles. Ahora tengo uno basado en un cuento, Sueños de Einstein. Hay otro que llevo haciendo desde hace trece años, Suite aparition, un clásico del que yo hago una versión muy personal.
-Cita a Einstein, Heráclito, Wittgenstein y a Lewis Carroll en su web, ¿no se pasa?
-Lewis Carroll y su Alicia es un referente para mí, utilizo mucho todo ese mundo mágico y absurdo, irracional y divertido.
-¿Y Einstein?
-Todos han dejado citas y reflexiones que se pueden asociar a la magia. No hay nada más maravilloso que el misterio, una de las emociones fundamentales de la magia.
-¿El surrealismo tiene relación con la magia?
-La magia, buscar lo imposible es algo surreal. El surrealismo es lo más cercano a la magia, igual que la poesía, que es hermana de la magia.Y el cine sería hijo de la magia, lo inventó un mago, Meliès.
-¿Su fracaso más estrepitoso?
-Me fallaron algunos trucos pero ya se me olvidaron. En el estreno de Jazzia se me cayeron unas partituras pero como el público no sabía lo que iba a pasar -una ventaja que tenemos los ilusionistas- hice como si nada. Improvisamos bastante, como en el jazz.
-¿Qué hizo en Estocolmo para que le dieran un premio en el Congreso Mundial de Magia?
-Un número de cartas en el que soplo y van saliendo los ases de la baraja, e hice que dos ases atravesaran un espejo, como Alicia.
-¿Ya aprendió japonés?
-Iie, iie. Es una cultura tan distinta que incluso la magia es diferente. Se aprende mucho. Yo creo que lo mejor que se puede hacer en la vida es viajar. En casi todas partes los magos tenemos un amigo y es el mejor anfitrión, también en Japón. En la magia hay una fraternidad que no hay en otros ámbitos.
-¿Todos los años se reúnen en una casa de la provincia de Lugo?
-Sí, en una casa de turismo rural en Cospeito para desarrollar el arte de la magia, que aún le falta. Este año uno de los temas es magia y gastronomía. También nos reunimos en El Escorial magos de todo el mundo, convocados por Juan Tamariz.
-¿Hizo levitar a alguien?

-Cosas, sí, en un juego de aros. A personas, no; requiere cajas y grandes aparatos que no me gustan, prefiero cosas más cercanas.
-¿El escapismo no le tentó?
-Realmente, el escapismo no es magia.
-¿Tiene traje de mago?
-Voy con un traje normal o de sport. Otros magos van en vaqueros. Juan Tamariz es el transgresor de la imagen del mago, aunque lleva chistera. Tenemos que luchar contra muchos clichés, incluso ese.
-¿Se chupó muchas primeras comuniones y cumpleaños?
-Unos cuantos. La magia para niños no es lo que más me gusta, es difícil controlarlos y hacerles mantener la atención. A ciertas edades no diferencian aún lo que es posible de lo imposible.
-¿Sacó algún conejo de la chistera?
-Mi hermano sí, pero yo no; es más comercial que yo, yo soy anticomercial, más purista. Román es muy original y digo que es más comercial porque yo soy tan anticomercial que soy un caso aislado.
-David Copperfield se sacó de la manga a Claudia Shiffer, ¿usted a quién se sacó de la manga?
-Copperfield es un genio, es uno de los grandes magos de la historia o sea que todo lo que haga dentro y fuera de la escena está bien.
-Hizo magia en la calle, ¿lo confundieron con un trilero?
-En una plaza de Londres puse una mesita para hacer juegos de cartas y me echó la policía, pero en Portobello les hice una demostración con los naipes y me dejaron.
-¿Vive un buen momento la magia en Galicia?
-Sí, al estar al mismo nivel que la danza o el teatro tiene circuitos específicos, hay subvenciones y tenemos una asociación que aglutina a unos veinte magos, el 90%.
-¿Quién es el mejor?
-Para mí, Lance Burton, un mago estadounidense.

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