«En la magia no hay paro»

Fuente: www.ideal.es/almeria

Madre, hija y pareja de magos, esta ilusionista dulce y batalladora enseña los secretos de la prestidigitación a 200 alumnos en la única escuela de España donde el ‘engaño’ está bien visto. Tras años acoquinada por su apellido, Ana Tamariz (Madrid, 1970) ha decidido, chantatachán, revelarse ante el público como la gran maga que es. Incluido quien no puede pagar.

-¿Me habla usted enterita o sólo está su cabeza al aparato?
-Ja, ja. En este momento, estoy en cabeza y cuerpo. Lo dice, supongo, por el número de ‘la cabeza misteriosa’ que hago con mi pareja, Manuel Vega. A la gente le resulta muy curioso.
-¡Usted dirá! Su cabeza en una caja. ¿Tan poquita cosa es que puede meter su cuerpo en cualquier sitio?
-No soy muy alta… El caso es que hace magia y desaparezco. Le aseguro que no sé cómo lo hace.

-Ya. Matemática, física, psicología o tecnología punta, ¿qué diantre es la magia?
-Todo eso. Pero, en mayor porcentaje, la psicología. Contrariamente a lo que se cree, da igual que seas un manazas o un torpe.
-¿Qué me dice del practicante? ¿Intelectual o escapista?
-Uy, hay intelectuales, escapistas, amas de casa, señores con guardaespaldas, con piercing, con rastas, funcionarios… Aquí, en la escuela, ves todo eso y, lo mejor, que se acaban haciendo amigos.
-Imagino su infancia como un cuento fantástico, en el que su padre chasqueaba los dedos y ¡zas! aparecía el Cola-Cao tibio en la mesa.
-Ja, ja. Eso me habría encantado. Tuve una infancia basada en la libertad y en el respeto. Fui muy feliz. Lo pasaba genial con mi padre. Me ponía en todas las esquinas para que le dijera si desde allí se veían los trucos.
-Escuche esto: «La magia es un puente que te permite ir del mundo visible hacia el invisible. Y aprender la lección de ambos». ¿Qué le ha enseñado el de aquí?
-…Que, si no hay respeto, no hay manera de convivir.
-¿Y el de allá?
-…Pues, que hay que estar mucho tiempo allá para que todo salga bien, ja, ja.
-A ver ésta. «La magia de la lengua es el hechizo más peligroso».
-No creo que sea peligroso, pero sí de los más engañosos.
-Filosofee. ¿Qué es la desilusión?
-No poder desconectar de las preocupaciones del día a día para pasar un rato divertido.
-¿Y un conejo en la chistera?
-Yo tengo un conejo y palomas, y Greenpeace puede estar tranquilo. No sufren nada. Al contrario, lo pasan muy bien y les encanta el aplauso. Le aseguro que estoy yo peor en ‘la cabeza maravillosa’.
-Houdin, padre de la magia moderna, fue relojero. Su padre se matriculó en Ciencias Físicas. ¿Qué fue usted antes que maga?
-Ceramista. Hasta me quemé una mano. Tardé un año en recobrar la movilidad. Entonces, mi padre me propuso montar una tienda de magia. Y fue algo mágico porque los clientes acabaron por transformarla en la escuela que es hoy.
–Tengo entendido que cuanto más sube el euríbor, más suben sus contrataciones. Yo que creía que el mundo había perdido su última molécula de ingenuidad…
-Le confieso que pensé que este año vendrían menos alumnos por la crisis y ha sido al revés. ¡Tenemos una lista de espera enorme! Ya ve, la gente tiene más ganas que nunca de sentirse con poderes mágicos. Y nosotros tenemos trabajo. En la magia no hay paro.
-Si le soy franca, tengo mis sospechas sobre usted.
-…¿Sospechas? ¿En qué sentido?
-Verá, cualquier mago del mundo se deja aserrar de verdad antes de revelar sus secretos. ¡Y usted los difunde a todo pichipata!
-Bueno, pero lo hago a personas que demuestran interés por realizarlos y por realizarnos bien. Son futuros magos.
-Entre medias, ¿echa polvos mágicos?
-No, hago pases con la varita mágica y soplidos mágicos. Esto va por modas.
-San Juan Bosco empleó la magia para ganarse la amistad de los pobres. Houdin, para despistar al enemigo. ¿Qué usos propone usted?
-Va muy bien a gente con problemas de timidez o hiperactividad. Les da seguridad.
-Por cierto, creo que en casa tiene un brillante Harry Potter…
-Lo que tengo es un hijo de 16 años al que le encanta el circo y la magia, y que está colaborando con nosotros. Yo, como madre, me derrito.
-¿Desbancará al abuelo?
-El abuelo es cosa aparte.
-Para terminar, le ruego un momento de concentración. ¿Lista?
-Sí. Creo…
-¿Podría convertir a Botín en un currante sin prebendas?
-Ja, ja. La mía es magia de andar por casa. Palomas, color… Pero, en cuanto sepa, le aviso.

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