Una vecina me pidió a gritos que hiciera desaparecer a su marido

Fuente: www.laverdad.es/murcia

«El mundo de la ilusión se encierra en un metro cuadrado», cuenta este mago murciano, elegido para actuar ante el Club de Ilusionistas de España
D omingo Artés tiene las manos muy calientes, de piel suave. Dice no utilizar ningún jabón especial, y siempre las mantiene durante la entrevista sobre la mesa, en constante pero pausados movimientos. Son como él mismo, intuitivo, con un gran corazón pues muchas de sus galas han sido benéficas y lo que más ilusión le hace es observar y disfrutar de la sonrisa de un niño. Su currículum es amplísimo, pues ya de bien pequeño empezó en la tarea de ilusionar a sus propios compañero. El próximo día 31, en el Teatro Circo Price de Madrid, actuará a petición del Club de Ilusionistas de España, dentro de los actos programados por la festividad del patrón de los magos, San Juan Bosco.
– ¿Mago o ilusionista?
– Cada vez que he conectado telefónicamente con usted me he presentado como el mago ilusionista, pero creo que realmente soy ilusionista, más que mago. Simplemente porque no quiero relacionarme con esa magia oculta, negra, la hechicería de la antigüedad, que preparaban los brebajes raros y hacían creer a las gentes cosas que realmente no lo eran, yo ante todo no engaño y soy honesto con mi trabajo.

– ¿El ilusionista nace o se hace?
– Creo que hay una mezcla de ambas cosas, uno puede tener unas aptitudes pero si no las desarrolla es como algo que ahí está dormido. Yo siempre estoy con algo entre las manos, mis manos son el principal elemento con el que transmito los mensajes.
– Para no perderse nada en una de sus actuaciones, ¿dónde habría que fijar la mirada?
– Todo se encierra en un metro cuadrado, desde la cintura hasta la cabeza. Los pies no suelen tener actuación. Usted debe situarse como si estuviese encuadrando la cámara fotográfica. Repito, en un metro cuadro se encierra el mundo de la ilusión.
-¿Pues por qué utilizan una varita mágica?
– Es cuestión de la propia historia de la magia, pero de la magia positiva, de la buena, de la que quiere el bien para los demás. La varita mágica originariamente provenía de las raíces de un árbol milenario, con un nombre muy raro. Después hemos variado en la forma de esa varita pero en realidad es el objeto con el que diriges las miradas y por tanto la ilusión de todos los espectadores.
– Mire, a mí se me ponen los pelos de punta cuando veo que hace tres trozos con una mujer ¿qué pegamento utiliza después?
– Bueno, ése es uno de mis mejores números, además le tengo gran cariño, pues en él me acompaña Mavi, y ella es ni más ni menos que mi mujer. Con lo que yo la quiero ¿cree usted que al final la voy a dejar hecha trozos?
– ¿Siempre actúa sólo?
– Normalmente sí, aunque en muchas ocasiones me acompaña Mavi, y en otras mis dos hijos mayores, Alex y Eduardo. Mi hija pequeña, Paula, con 8 años, también le gusta y ya hace algunas cosas bastante bien.
– ¿Qué haría con Murcia si tuviese que darle un toque con su varita mágica?
– Eliminaría todo aquello que nos preocupa, sobre todo el desempleo; que llegase pronto el AVE, también que dispongamos de un aeropuerto como se merece nuestra región y que todas las personas se sintieran felices, que no tengan dificultades en sus vidas,… bueno, y también que el Real Murcia se enderece un poquillo.
– ¿Existen lugares mágicos en nuestra Región?
– Por supuesto: el Mar Menor, Sierra Espuña, Moratalla, el puerto de Cartagena, incluso la misma plaza de la catedral de Murcia
-¿Le ha ocurrido algo en especial en alguna actuación?
– Sí, en un pueblo (omitimos nombre) en plena plaza estaba actuando y haciendo desaparecer objetos, de pronto irrumpe una mujer llorando con unos lagrimones que le caían por toda la cara pidiéndome a grito pelado que por favor le hiciese desaparecer su marido pues le estaba amargando la vida. ¡Si mi magia llegara hasta ese punto! ¡Qué ilusión me hubiese dado!

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