Pompas de jabón y punto final

Fuente: www.ideal.es/granada

Todos dudábamos que unas pompas de jabón pudiesen dar para hora y media de espectáculo, pero Pep es el señor de las burbujas, el insuflador del aire, el creador de mil arco iris sobre la tenue piel de las esferas juguetonas. Vestido de pequeño Fausto, agita en su laboratorio las probetas llenas de líquidos espumosos y maneja con destreza los tubos de dobles agujeros; allí trata de exorcizar a los diablejos de los diminutos fracasos y a los mengues malos que explotan sus burbujas antes de tiempo.

Su magia es la fantasía y su adorno es el humor. Puede que su guión languidezca a veces, falto de un plan b para cuando la pompa se resiste o el chiste llega a destiempo, pero siempre logra terminar cada número muy arriba, despertando un aplauso sincero entre los mayores y una risa complaciente incluso en los más críticos, que son los niños.

Curiosamente, su mejor colaboradora fue la escogida de entre el público. Ambos, la ocasional y el profesional, lograron uno de los mejores momentos de la noche.

Ingenio

Y es que muchos artistas que juegan con el azar puede que encuentren apoyos en la primera fila y pompas de permanencia esquiva en el mismo escenario. Pero gracias a su ingenio y a la teatralidad del espectáculo, Pep logra que no se agote el tema en sí mismo, que poco importe las muchas veces que le explota la pompa antes de tiempo, que la ilusión dure hasta que él haya completado su peculiar génesis de aire, agua, humo y fugacidad. Y para final, una linda mesa de planetas superpuestos, de simple jabón convertido en ilusionismo, de mundos flexibles cuya superficie de colores oscila feliz porque está habitada por todas nuestras miradas.

Ha sido un Hocus Pocus lleno de variedad y con llenos absolutos en todos los espectáculos. El tiempo no ha acompañado y el morro del invierno asomó por la carpa y deslució algo la cabalgata, pero destaca la buena calidad de algunos invitados de este año y ese acercamiento progresivo a las artes escénicas en un mestizaje tan necesario como gestante de buena magia. A ver si así se animan los más reacios, como la Junta de Andalucía, a apoyar un festival que ya hace teatro con la magia y magia con el teatro, porque ella misma apoyó al mismo Pep Bou cuando vino a otro teatro en un festival de títeres y objetos.

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