Magia, inglés y mucho humor

Fuente: www.ideal.es/granada

El teatro Alhambra acogió anoche la brillante función de The Flicking Fingers, diez buenos magos que además son excelentes actores

Anoche llegó al teatro Alhambra uno de los platos fuertes del Festival de este año. Todos esperábamos con gran expectación a esta decena de magos alemanes, que actúan juntos bajo el nombre de The Flicking Fingers (Die Fertigen Finger en alemán). Y a la vista de los aplausos recibidos y de la impresión causada, en nada defraudaron.

Su espectáculo posee la singularidad de unir buen teatro con magia de siempre. Un estupendo guión, demasiado versado en inglés, sirve para que el ¿Oh! de la magia se entrevere con el ¿Já! del buen humor. Salvo en un par de casos, un humor blanco y sencillo, efectivo y eficaz que deleitó a la joven concurrencia, acompañante de sus padres, en una noche que seguramente no olvidarán.

Los diez, además de buenos magos, son excelentes actores, cosa que han de aprender muchos prestidigitadores de por aquí para dar el salto que necesitan. Porque en esta culinaria de la magia, tan importante debe ser el ingrediente como los aliños, y en recursos de aliño nadie gana a estos diez alemanes que merecen igual guarismo como nota. Desde el topo protestón infiltrado entre el público, hasta el caos escénico como motivo cómico, pasando por el inefable ‘semental’ metido a supermán pero de metro escaso de estatura, todo es gracioso sin exceso, ingenioso sin empalago y mágico sin rimbombancia.

Se pueden citar momentos brillantes salpicados por todo el espectáculo, como el inteligente acercamiento a la micromagia con ocho magos haciendo el mismo truco de las cuerdas, repartidos por la sala, o la aparición del huevo a cámara lenta que provocó las más sonoras carcajadas de la noche, o la confesión del fumador empedernido que usa la crítica del psicólogo como complicidad con el público. La magia que se hace es buena, a veces muy de libro, pero lo que convierte a este show en un espectáculo único es su gracia natural, su ingenuidad calculada, su mezcla perfecta de trucos bien hechos y chistes bien dichos. Si puede, no deje de verlo esta misma noche -hoy repiten en el mismo lugar y a la misma hora- y lleve a sus hijos para que, de camino, repasen el inglés, porque el traductor es el que menos trabaja en toda la función.

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