Magia para todos los públicos

Fuente: www.laopiniondegranada.es

El Festival Hocus Pocus derrama ilusión y fantasía entre los usuarios de Cruz Roja con espectáculos de ilusionismo en la sede de la Calle San Matías.

DANI R. MOYA. Como por arte de magia, nunca mejor dicho, el Hocus Pocus logró ayer arrancar las sonrisas y el asombro de usuarios de Cruz Roja, en dos galas que tuvieron lugar en la sede de esta organización en la Calle San Matías que contaron con la actuación de Luis Ma y Pablo Clabó, dos de los colaboradores de MagoMigue en la aventura que cada año, desde hace siete, convierte a la ciudad en la ‘GranHada’ de la fantasía. Personas mayores, niños con discapacidad, sin techo, inmigrantes y otros colectivos a los que difícilmente pueden llegar este tipo de espectáculos centran el interés del Hocus Pocus, que hasta el 28 de noviembre llevan a cabo un programa específico para ellos.

Cuando Ofelia, una de las usuarias de Cruz Roja que estaba disfrutando del espectáculo, se ofreció como voluntaria para uno de los trucos de Pablo Clabó, no se podía ni imaginar que de sus propias manos saldrían pequeños conejitos de gomaespuma tras unos toques mágicos del ilusionista. Su cara era un auténtico poema cuando, tras cerrar la mano completamente vacía, Clabó le aseguró que el pequeño conejo que él guardaba en su mano pasaría a la de ella. “Uno, dos y tres”, un toque mágico y de pronto, Ofelia abre la mano y allí está el conejito sin que nadie de los presentes, encuentre el modo en el que el mago ha logrado el traspaso.

Y si el juego de los conejos asombró a los presentes, la manipulación de una cuerda a la que le salían extremos por todos lados y con la que el mago realizó nudos imposibles maravilló aún más y es que, quien más y quien menos, trató de seguir las habilidosas manos del ilusionista, sin resultado posible. Tras su actuación llegó el turno de Luis Ma, que entre otros trucos, ofreció un juego “con más de 1.000 años”, el conocido como los aros chinos.

A pesar de que las circunferencias parecían de metal macizo, como bien pudo comprobar el público, el mago conseguía enlazar unos aros con otros como si se abriesen por algún lado invisible, y cuando algún espectador trataba de separarlos, no había forma. Pura magia, sin duda. Algo que no quiso perderse el presidente de Cruz Roja en Granada, Francisco Escribano, para el que esta iniciativa del Hocus Pocus “consigue arrancar una sonrisa a quienes más lo necesitan”.

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