Talento por arte de magia

Fuente: www.lne.es

José Castiñeiras, de 17 años, se alza en el certamen nacional de micromagia con el primer premio gracias a un número con monedas

La magia es un arte; así lo entiende, por lo menos, el joven avilesino José Castiñeiras. Con tan solo 17 años se alzó el pasado fin de semana con el primer premio nacional de micromagia -o magia de cerca- en el XXIX Congreso Mágico Nacional celebrado en Valencia gracias a un espectáculo con monedas. Es, probablemente, el ilusionista más joven en conseguir un premio de ese nivel.

«Algunos magos me habían dicho que mi programa era bueno, pero la verdad es que no me imaginaba que iba a ganar. Fue una sorpresa y ver a magos de renombre y que admiras en pie y aplaudiendo cuando me dieron el premio, algo espectacular», aseguró ayer Castiñeiras, que quedó por delante de otros siete ilusionistas.

Y su proeza tiene mérito, ya que el jurado es muy estricto puntuando cada uno de los trucos ejecutados. «Si los magos no consiguen una puntuación mínima, los premios pueden quedar desiertos, como ya ha sucedido», explicó. Puntúan la técnica, que supone un 30 por ciento; la originalidad, el mismo porcentaje; la presentación, el 20 por ciento, y la puesta en escena, un 10 por ciento. «Así que el mago no puede coger un libro de magia y copiarlo, sino que tiene que presentar un programa propio. Yo presenté dos trucos versionados y dos originales; eso me puntuó mucho ya que conseguí algo muy original. También es importante aplicar muchas técnicas y algunas de las que utilicé también eran mías», comenta el joven.

Tiene claro, sin embargo, que el truco perfecto no existe. «Te llevas muchos chascos y muchas alegrías. Puedes meterte en un proyecto, lo ensayas varios meses y, quizá, dentro de un año ya puedas mostrar algo digno; eso sí, si lo has trabajado mucho», aseguró.

José Castiñeiras empezó, en serio, en eso de la magia con apenas 12 años. Asegura que siempre le había gustado pero no fue hasta que comenzó a leer libros de magia y descubrir que era un arte cuando se enganchó. «Esto no sólo es un truco, habilidad con las manos, sino un arte; disfrazar y que la gente lo aprecie. Vas descubriendo libros más avanzados, de mentes privilegiadas y quieres llegar a más. Empecé con monedas, magia de escenario y cartas. Te vuelves un poco «friki», pero sigo teniendo vida social. Yo en vez de la Playstation, le echo horas y horas a la magia», reconoce el joven. Castiñeiras estudia 2º de Bachillerato en el Colegio San Fernando, centro donde realizó su primera actuación durante un festival escolar.

Ahora no es difícil encontrarlo en bares, restaurantes y salas mostrando sus trucos. «Me dedico semiprofesionalmente a la magia, pero quiero seguir estudiando, hacer Medicina. Sin embargo, si mi carrera de mago sigue adelante, no sé si lo voy a poder compaginar. Lo que tengo claro es que cuando la magia se convierta en una obligación y no en un hobby, se acabó, ya que no se transmite lo mismo al público. Por ahora, a mí me apetece siempre hacer magia», concluye. Puro arte.

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