El mago Johan Lorbeer deja atónitos a los vitorianos al levitar

Fuente: www.mnoticias.com.mx

Por segundo día consecutivo, Johan Lorbeer se exhibió ayer suspendido a tres metros de altura en una pared de la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, apoyado sólo sobre su mano izquierda, mientras regalaba una sonrisa a un público atónito. El artista alemán no es un mago. Su trabajo es la performance, pero ha querido participar con su obra Pegado a Vitoria en la vigésima convocatoria del Magialdia como uno más de los 40 ilusionaistas de 10 países que estos días animan las calles de la capital vasca.
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La trascendencia de este festival de magia, reconocido como la mejor cita de Europa en el arte de Merlín, permite estos guiños a la creación contemporánea. También consigue presentar a Tina Lenert, una artista más cercana al teatro y el mimo, que protagonizará la gala de mañana en el Teatro Principal. Lenert recrea el cuento de La Cenicienta con una fregona a la que convierte en el príncipe y con la que realiza una pequeña joya de mimo mágico.

Pero Magialdia es, sobre todo, espectáculo en la calle. De las 88 horas del programa, que se prolonga durante esta semana, 80 corresponden a funciones gratuitas. El mejor ejemplo se ofreció ayer tarde, con la presentación en los escaparates de una quincena de comercios de otros tantos montajes. Protagonizados, por cierto, por artistas de primer nivel, como Sylvester The Jester, que en una céntrica tienda deportiva ofreció su conversión en un dibujo animado, con ojos saltones, lengua infinita y humo saliendo de las orejas.

“Son artistas de primera fila; habituales en teatros de Los Ángeles, Las Vegas o Miami”, apunta Jon Oscoz, miembro de la Asociación de Ilusionistas de Álava, entidad que comenzó a convocar a magos del resto de España en 1988. “En principio, Magialdia se organizó como un encuentro privado, con alguna función pública, de profesionales y aficionados para intercambiar conocimientos”, recuerda. Eran tiempos en que el ejercicio de la magia estaba considerado casi como la práctica del vudú.

“No cabe duda de que cierto secretismo es imprescindible”, reconoce. Y lo cierto es que el acceso a las conferencias y a la feria mágica es muy restrictivo. Sin embargo, al final ha triunfado la parte pública sobre la privada. Para todos los públicos, incluso los más pequeños. El pasado lunes, el mago catalán Struc, abrió en el Teatro García Lorca su programa de matinales para escolares, en las que consigue reducir la euforia infantil gracias a turcos clásicos reconvertidos como el de los cuchillos y la caja, reconvertido en una aguja que atraviesa un brazalete que se le pone a un pequeño voluntario.

La gran fiesta infantil llegará mañana a la Virgen Blanca, cuando varios magos animen al público, mientras los niños diseñan un naipe. No podía ser menos en la ciudad de Heraclio Fournier, uno de los padrinos simbólicos de las jornadas. Los naipes protagonizan otro de los actos principales, la gala de magia de cerca (hoy, 20.00, Palacio Europa), que este año cuenta como invitado principal con el australiano David Williamson.

“Este es el año del lanzamiento definitivo, del despegue”, asegura Oscoz. El respaldo de los artistas internacionales lo confirma. “En la gala del sábado [por mañana], participan Ed Alonzo y Mister Tomsoni, dos de las grandes referencias en el circuito de Estados Unidos. Son magos habituales en los grandes teatros que llegan a Vitoria animados por el boca a oreja. Hasta rebajan el caché por acudir a esta cita”, apunta.

El Magialdia ya ha conseguido llegar a todos los públicos. A la espera de que presente espectáculos para adultos, este año, como aperitivo, el aficionado al riesgo podrá disfrutar con el argentino Merpin, que se saca un ojo a poca distancia de los espectadores, o se arranca un dedo, o se corta un brazo… Y todo ello, entre risas que inquietan más si cabe al público.

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