«La magia nace de los cuentos de hadas»

Fuente: www.elcorreodigital.com/alava

Giobbi, autor de la enciclopedia mágica más traducida en el mundo, dará clases a ilusionistas en el Magialdia de Vitoria

Roberto Giobbi es uno de los mayores difusores de la magia en todo el mundo. Su colección de libros-titulada ‘Gran Escuela Cartomágica’- está traducida a seis idiomas y es lectura obligada para cualquiera que desee profundizar en este campo. Giobbi, un intérprete suizo que hace veinte años decidió cambiar la traducción por la magia, estará en el Magialdia de Vitoria con una misión muy concreta. En las conferencias privadas para magos se dedicará a atender todas las dudas que le planteen los ilusionistas, desde los pases más sencillos a las estrategias más complejas.
-Una de las cuestiones sorprendentes de sus libros es que usted recomienda, por ejemplo, leer obras sobre Alfred Hitchcock para poder entender el ilusionismo.
-Claro. Todos los artistas tienen que construir una realidad en la cabeza de su espectador o su lector. En el fondo, todo artista es un constructor, construye algo. Hitchcock utilizaba para ello la gramática del cine y, siempre, sabiendo mantener en suspense al espectador. El mago tiene que hacer lo mismo con acciones, con palabras, con metáforas, con historias, con su gramática especial. Siempre hay aspectos que se pueden trasladar de un arte a otro.

-Usted también defiende que la magia no es algo que sucede en los dedos sino que tiene un gran componente emocional.
-La magia es parecida al cine o la literatura. Los magos contamos una historia del género fantástico porque los fenómenos que forman parte de un espectáculo no pueden suceder en la realidad. Hay objetos que aparecen y desaparecen, que se rompen y se recomponen. Se adivinan pensamientos o se predice lo que va a suceder. Son acciones que nadie sabe hacer en la vida cotidiana, sino que se encuentran en la literatura, en los cuentos de hadas, en la mitología o en las religiones. Y éste es el fondo de la magia y del ilusionismo. Para que el espectador tenga la experiencia del asombro, para que pueda sentir el milagro teatral, el mago debe conocer bien estos aspectos.
-¿Cómo decidió dedicarse a la difusión del ilusionismo?
-Yo siempre he tenido una afición tremenda hacia la magia y en 1988 me hice profesional, porque quería dedicarle toda mi vida. Antes había estudiado Lingüística y Literatura y trabajé cuatro años como traductor e intérprete. Pero mi fascinación hacia la magia era absoluta, hasta el punto de que poseo más de 4.000 libros sobre la materia en 17 idiomas. Además de actuar y diseñar mis propios juegos, empecé a dar conferencias para otros magos en las que hablaba de mi obsesión por explicar todos los porqués de la magia. Siempre me pedían manuales, así que decidí escribir la ‘Gran Escuela Cartomágica’, que está publicada en seis idiomas. Es el libro más traducido de la historia de la magia. Pero mi primera vocación no era la divulgación sino conocer la estructura interna de la magia.
-Y usted decidió entonces escribir toda una enciclopedia.
-Empecé a escribir con la idea de elaborar el equivalente a un curso universitario. Diseñé el curriculum necesario para llegar a un doctorado. Con mi formación -y con la experiencia de mis actuaciones- creé una concepción de la cartomagia, de las ideas y de los efectos. Luego busqué una motivación adicional y busqué unos juegos más sencillos para que la gente no se desmotive, porque la magia es muy dura. Entonces escribí una trilogía, ‘Los light’, con efectos más accesibles para quienes quieran comenzar de cero.
-¿Acercar la magia a todo el mundo es una forma de extender este arte o le daña divulgar los contenidos más secretos?
-El gran problema de los magos es que la fascinación depende de que no se conozca el secreto. Si todos conocieran los fundamentos de la magia no se podría gozar de ella. Es como si se supiera el final de todos los libros y de todas las películas. Yo creo que hay un porcentaje de la sociedad, pequeñísimo, que se interesa, que quiere aprender. Para esta gente son necesarios trabajos pedagógicos. Para el resto creo que hay que escribir otras obras. Es un poco como los libros de pintura, que pueden ser leídos incluso por los no pintores. Y la magia tiene unos aspectos psicológicos muy interesantes. La psicología cognitiva moderna ha comenzado a estudiar nuestro campo después de hacerse una pregunta muy sencilla: ¿Cómo es posible que nuestra mente no pueda penetrar los secretos de la magia, que muchas veces son realmente simples? ¿Por qué el cerebro no llega a comprender estas cosas? Es una cuestión interesantísima porque demuestra lo débil que es nuestro esquema mental, cómo flaquean nuestra memoria, nuestros sentidos o nuestras estrategias a la hora de resolver problemas.
-¿A usted qué le proporciona la magia?
-Es muy simple. Cada uno busca un vehículo en la vida en el que pueda avanzar como persona y relacionarse con su entorno. Para mí, la magia es el camino por el que me pongo en contacto con los otros. Yo utilizo una metáfora. El ilusionismo es un diamante con decenas de caras, de facetas. Y cada una de esas caras nos pone en contacto con un aspecto de la vida. En la magia hay filosofía, psicología, tecnología moderna, historia, narrativa, etc…
Creatividad
-¿Qué piensa que ofrece la magia a alguien que comienza a estudiar sus libros?
-Va a aprender algo que antes no conocía y eso, generalmente, es un gran placer. Pero va a descubrir un mundo muy complejo y nada sencillo. Es un mundo fuera de la vida pero conectado con la vida. Quizás, en un estadio superior, es incluso una manera de entender la vida. Pero para aquellos que empiezan diría que es un ‘hobby’ muy inteligente y diversificado. Quienes lo estudien van a mejorar su coordinación motora por las acciones que hay que hacer con las manos. Y van a mejorar su memoria, porque necesita acordarse de todas las fases de un juego. Y mire, no es un arte introvertido, como el del pintor o el escritor. Tendrá que actuar delante de gente y aprenderá una manera más profunda de comunicarse. Y en esa comunicación tendrá que ser creativo.
-Usted ya ha estado en varias ediciones del Magialdia de Vitoria. ¿Qué le parece este festival?
– El festival de Vitoria es fenomenal por varias razones. Ha creado una tradición y eso cuesta mucho. Hacer una cosa bien una vez es fácil, pero hacerlo año tras año es complicado. En estos momentos es el festival más importante de Europa. No es sólo un encuentro de magos, sino un evento abierto al público y a la vida cultural de la ciudad. Vitoria es la única capital de Europa que ha conseguido hacer esto.

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