90 minutos sin secretos

Fuente: www.lne.es

Anthony Blake embelesa a un teatro Jovellanos con los pensamientos al descubierto

Gijón, L. NOSTI
Entró por detrás, sin avisar, atravesando el patio de butacas saludando y estrechando la mano a los presentes. «Hola, ¿cómo estás? Gracias por venir». Puede ser mera originalidad, o quizás un intento de sintonizar con su público de una manera más cercana, pero, transcurridos los 90 minutos amplios de espectáculo, la sensación que se respiraba era que su entrada respondía a lo que se podría denominar un «chequeo popular».

Como si radiografiara los pensamientos de los asistentes, el archiconocido mago de la mente Anthony Blake dejó anoche atónito al millar de personas que acudieron al teatro Jovellanos de Gijón para presenciar su nuevo espectáculo, «Más cerca».

Y cerca estuvo. Demasiado. Cerca de la gente, y dentro de sus cabezas, de sus recuerdos y hasta de sus bolsillos. «Siempre mentimos, y sobre todo cuando hablamos de dinero. Lo voy a demostrar». Dicho esto, lanzó un pañuelo enrollado a modo de bola sobre el patio de butacas. «¿Quién tiene mi pañuelo? Caballero, por favor, ¿podría decirme cuántas monedas lleva en el bolsillo?» «No llevo», respondió el aludido. «Bien, pídale a su mujer que le deje algunas», concedió, mientras apuntaba algo en su libreta negra. «Ahora, dígame cuánto dinero, no monedas, lleva encima». «Un euro con setenta y cinco céntimos», contestó el hombre. «No puede ser. Cuente bien, porque yo tengo aquí apuntada otra cosa y nunca me equivoco», respondió Blake ante las risas del público. «Yo tengo aquí escrito 1,85 euros», añadió mostrando su block de notas. «Sí, sí. Tengo 1,75 euros», insistió el interpelado. «¿Podría desenvolver el pañuelo que le lancé, por favor?». Sobra decir que la bola en cuestión guardaba diez céntimos en su interior que completaba el resultado anunciado.

Para muestra un botón. Fue uno de los primeros números de un espectáculo que no concedió respiro alguno y que, haciendo honor a su nombre, transcurrió más tiempo en el patio de butacas que sobre las tablas del teatro. Con ritmo trepidante, tono distendido y una marcada vena cómica como hilo conductor, el popular mago ovetense se metió al público en el bolsillo desde los primeros minutos, hasta el punto de que los asistentes se disputaban con ansia la posibilidad de subir al escenario y convertirse en consentidas víctimas de sus sorprendentes habilidades. María, Paula, José Fernando, Marina, Javier, Conchita, Eugenia, Belén… Fueron muchos los improvisados protagonistas que sucumbieron públicamente a sus «encantos» o, más bien, «encantamientos».

«Dicen que el destino lo tenemos grabado en nuestros ojos», afirmó Blake durante la actuación. Sea verdad o no para el resto de los mortales, lo que quedó demostrado anoche en el Jovellanos es que, para él, aparece iluminado como carteles de neón. Hoy, otro millar de personas tendrá la oportunidad de poner a prueba sus sentidos y su capacidad de asombro. Eso sí, cuidado con la intimidad. Durante 90 minutos no habrá lugar para los secretos.

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