“La magia es la ilusión imposible que nos deja con la boca abierta”

Fuente: www.noticiasdegipuzkoa.com

Vive por arte de magia y su próximo reto es levitar hasta cuatro metros de altura. Todo fluye paralelo a su ilusión de hacer soñar a los demás. Quiere que el adulto se transforme en niño y se lo crea todo ante un espectáculo mágico, que se deje conquistar

Donostia. Jorge Blass quiere crear un mundo mágico para todos. Lo consigue desde su programa en Cuatro, Nada X Aquí. No nos va a decir el número premiado de la lotería jamás, haría magia negra si pudiera con algún presidente norteamericano. Dice que se vive bien de la ilusión y que le gustaría dejar boquiabiertos a los escépticos. Pasen y vean, si no creen en él puede que desaparezcan por arte de magia.

Puedo pedir.

Por supuesto, es libre.

Me gustaría saber el número que va a tocar en Navidad.

Imposible hasta para un mago. No tenemos nada que ver con eso.

¡Vaya por Dios! Supongo que se lo piden mucho.

Pues sí. Pero hasta ahora, nadie ha sido capaz de acertar ese número. Pide otra cosa.

Estamos cansados de que llueva, ¿puede cambiar nubes por claros y sol con un golpe de su varita?

Me temo que tampoco. Pides cosas muy difíciles. La magia es una ilusión, un placer, un sueño, pero no cumple esos deseos que todo el mundo quiere ver; el número de la lotería, de la primitiva, que llueva en verano y que haga sol en invierno. Hasta ahí no llegamos.

¿Le parece mágica la televisión?

Me parece mágico que me dejen salir a mí.

¿Es más difícil hacer magia en televisión que en un escenario?

Sí. Se complican más las cosas. Hay que medir mucho los tiempos. Pero es interesante que podamos estar ahí cada semana.

¿Cómo llega usted hasta este programa?

Casi por casualidad. Empecé hace bastantes años y poco a poco fue surgiendo la idea de un programa. Nos juntamos tres amigos y una cadena arriesgada como esta apostó por todos nosotros.

¿Qué es la magia para usted?

Pasión, amor, ilusión, ¿sigo? Dejar soñar a los espectadores, dejarles boquiabiertos y no deja de ser un arte escénico. Pero tiene un punto secreto que a la gente le deja tensa, le hace poner todos sus sentidos en alerta; la ilusión de lo imposible.

Harry Potter tenía su colegio, ¿usted?

Los magos somos muy autodidactas. No aprendemos por libros, otros magos nos pasan sus recetas, vamos a congresos. Cada uno saca sus juegos y luego los compartimos en los congresos.

¿Hay maestros de la magia?

Sí, claro, aquí tenemos a Tamarit. Nos ha enseñado mucho.

Hasta tienen sus propios premios. Usted tiene la Varita de Oro, algo así como el Oscar de los magos.

Tuve la suerte de que me lo dieran cuando tenía diecisiete años. No me lo esperaba. Fue en un festival en Monte Carlo. Los premios son importantes porque te ayudan a seguir.

¿Fue un niño con juego de magia Borrás?

Me temo que sí. Lo que pasa es que no me sirvieron de mucho, no funcionaron bien conmigo. No me salían los trucos. Ahora hemos sacado una caja de magia al mercado para hacer cosas prácticas. Vendemos cosas que funcionan, lo peor para un niño es comprar una caja de magia y que no funcione.

¿El buen mago descubre sus trucos o los esconde?

Depende, hay magos que han descubierto sus trucos y son geniales. Es bueno no enseñar los trucos. Pero una forma de que la magia evolucione es desterrando del secreto los trucos más convencionales y tratando de innovar.

¿Con quien haría magia negra?

Con algún presidente norteamericano. Lo mandaría al más allá.

¿A quién haría un hechizo?

Depende del hechizo. Tiene que haber relación con la persona, si me cae mal el hechizo sería de una forma, si me cae bien de otra.

¿Hechizo de amor?

No sé, ahí me has pillado. Pero es uno de los mejores que me ocurren.

¿Cree que el vudú funciona?

¿Lo necesitas? Te doy trucos.

No me dé ideas.

A veces es más un desahogo. Pero ser mago, te hace más escéptico de esas cosas. Afortunadamente, no he tenido que confiar ni en patas de conejos, ni en estas cosas. Los magos solemos ser muy racionales. Somos unos escépticos. No conozco a muchos magos que crean en el ocultismo, las supersticiones y esas cosas.

¿Los trucos de hacer desaparecer una paloma, los pañuelos anudados, están muy vistos?

Son muy clásicos, también el de cortar a una mujer por la mitad, levitar… Son hazañas mágicas que siempre se recuerdan. Son juegos que todavía seguimos representando, son interesantes.

¿Por qué partir a una mujer por la mitad, por qué no a un hombre?

Se han hecho ambos casos. Quizá lo de la mujer sea debido más al espectáculo que es, y no a una cuestión de machismo, si vamos por ahí.

¿Se puede vivir por arte de magia?

Sí, sí… no sólo vivimos los magos que trabajamos en televisión, hay por ahí un buen número de magos que no viven mal y tienen mucha demanda de trabajo.

Usted no se debía fiar mucho de sus posibilidades como mago, empezó a ser famoso por los anuncios de televisión.

Ja, ja, ja… Esos fueron mis inicios en el mundo de la televisión. Así llegué a conocer el medio, pero ya era mago antes.

¿El mago nace o se hace?

No lo sé, francamente, no lo sé. Es más romántico decir que nace, más realista es decir que se hace.

¿Tiene poderes?

Me gustaría. Pero a veces parece difícil saber si los tienes o no. Son valores que no se notan, todo el mundo tiene poderes.

¿Haría desaparecer a alguien?

Sobre todo a la gente que no cree en la magia.

Dénos razones para creer en la magia.

Hay que dejarse llevar, disfrutar, ver la ilusión en cada cosa. Poner a mal tiempo buena cara.

Eso no es magia, es optimismo o ingenuidad.

Llámalo como quieras. Es magia ser feliz, viendo las cosas en negro, ni eres mago, ni eres feliz. La ilusión es cada vez más necesaria. Vivimos en un mundo con exceso de información, el no conocer algo y dejarse ilusionar como un niño es muy bonito. Por eso haría desaparecer a los escépticos de la magia.

¿A quién prefiere de público al niño o al adulto?

El niño vive en un mundo de magia, para él todo es natural. Al adulto es difícil de sorprender. Hay que trabajar más esas capas racionales que no dejan pasar la ilusión. Al adulto es más complicado ilusionarle.

¿No corren ustedes peligro en esos retos de colgarse, meterse en una caja y tirarla al agua?

Sí, hay un riesgo implícito, aunque ensayamos mucho y le damos muchas vueltas a todo lo que hacemos.

Díganos su mejor truco.

Le levitación.

¿Hay que tener los pies en el suelo?

A veces es mejor que no. Yo estoy practicando y si me sale bien ascenderé hasta cuatro metros.

El batacazo puede ser terrible.

Hay que pensar con ilusión, es magia.

Anuncios
Explore posts in the same categories: Noticias

A %d blogueros les gusta esto: