Cortinas adentro

Fuente: www.somosjovenes.cu

La magia es una de las manifestaciones más atractivas dentro del arte circense. Desentrañar las estrategias utilizadas por los magos siempre ha sido una obsesión para los espectadores. Muchos son los detalles que se tienen en cuenta para el montaje de un acto de ilusionismo, y de ellos nos habla la joven maga cubana Silvia López.
S.J.: Se ha generalizado el criterio de que para ejercer una profesión con eficiencia es indispensable el rigor de la academia. Sin embargo, tus inicios en la magia fueron muy peculiares.

SILVIA: “Entro de la manera más casual. Mi esposo era el director artístico de un centro nocturno y allí había un mago. Él se presentaba solo y su pareja a veces trabajaba como asistente. En una ocasión le propuse mi ayuda para lo que le hiciera falta durante las actuaciones, incluso aguantarle la mesa que utilizaba. Y así empecé.

“Desde el justo momento en que hice algo tan sencillo como eso, me fasciné. Empecé entonces a estudiar y prepararme. También sucedió que en el 2001, cuando todavía era ayudante, tuve la oportunidad de participar en un congreso de magia en Barcelona. El hecho de estar ahí fue como un motor impulsor”.

S.J.: Toda modalidad del circo necesita un alto grado de perfección. ¿Cuánto tiempo le dedicas a la preparación de un número?

SILVIA: “Me encantan las grandes ilusiones, ver cómo los espectadores se quedan impresionados, y para lograr algo valioso en ese sentido se precisa de un trabajo constante. Por eso le dedico todos los días de mi vida.

“Soy muy preciosista, así que para moldear un acto busco en todos los rincones. A veces estoy llena de cosas y me cuesta deshacerme de ellas, porque en todas veo posibles materiales.

S.J.: Resulta difícil, en un mundo tan competitivo como este, presentar espectáculos originales. ¿Cómo surgen las ideas para la reacción de un nuevo número?

SILVIA: “Una va observando lo que le gusta y luego lo trabaja con un estilo propio. Incluso, el hecho de ser mujer, permite darle un toque distintivo. En particular me agrada apoyarme en una dramaturgia, y para ello integro música, vestuario y el resto de los elementos del espectáculo.

“La mayoría de las veces me inspiro de repente y, en ocasiones, con la ayuda de algún amigo, puedo dar un buen acabado a la idea original. Ya sea en el ómnibus o en otro lugar, siempre estoy pensado en mi trabajo. Cada acto es una nueva historia, un entorno diferente, nuevas caracterizaciones; es como si tuviera otra personalidad”.
S.J.:  En diez años de profesión has tenido grandes momentos. ¿Cuál ha sido tu mejor truco o el que más aprecias?

SILVIA: “Es difícil decidir cuándo te gusta todo lo que haces. Sin embargo, ha sido “Fantasía oriental” o “La china”, como muchos la llaman, el que me ha dado más satisfacción. Gracias a él, en el festival internacional Ánfora, de Las Tunas, fui reconocida como la mejor actuación femenina y con el primer premio en Magia General.

“No obstante, hay otras cosas que igualmente me satisfacen, como la magia participativa, porque establezco una comunicación muy especial con las personas.

”Pero hay momentos que no puedes olvidar, y son esos en los que algo falla. En las actuaciones entran a jugar muchos elementos que tienen que ir integrados. Cualquier error es terrible, pero cuado ha pasado, me recupero y sigo. En ocasiones es imposible prever lo que sucederá en escena. Siempre debes tener un recurso en las manos para salvar cualquier imprevisto. La única posible solución es la práctica sistemática”.

S.J.:  De no hacer magia, ¿a qué te hubieras dedicado?

SILVIA: Elegiría lo mismo, con todos sus pro y sus contra. Lo que lamento es haber llegado tan tarde a este mundo. De igual manera hubiese sido artista, porque me corre por las venas.

“Es cierto que existe el nerviosismo ante cada presentación o la posibilidad de un fallo, pero todo eso queda atrás cuando al terminar escuchas los aplausos o algún ¡bravo! Esa, sin duda, es una de las mejores sensaciones experimentadas. Yo no podría vivir sin eso, así que definitivamente hubiera seguido este camino”.

S.J.:  ¿Qué características no deben faltar en la personalidad de un ilusionista?

SILVIA: “Esta carrera implica ser creativo, tener carisma y ser muy seguro, aunque esto último lo da la constancia. Pero sobre todo, se necesita pasión. Esa no puede faltar, debe ser imprescindible.

“Se requieren además mucha entrega, laboriosidad, deseos de descubrir y no frenarse por nada. Creo que el mejor consejo, y es el que recibí de otros magos, es que la práctica es lo que más nos acerca a la perfección”.

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