El mentalista Luis Pardo debuta en Madrid “Kasual-mente”.

Fuente: lacomunidad.elpais.com

Hasta ahora no había contado que muchas de las lecturas que hago mientras viajo en el Metro de Madrid son mágicas. Mágicas en el sentido de libros de magia, ilusionismo o prestidigitación, como prefieras. Y es que me apasiona este arte que tiene a sus espaldas siglos de desarrollo, creatividad, sustancia y recorrido. Por eso me apetece compartir con los lectores de este blog el evento al que acudí anoche en el Teatro Sala Capitol 2 (Gran Via, 41): Kasual-mente.

Luis Pardo, reconocido mago mentalista, debutó ayer en Madrid tras dos exitosas temporadas en Barcelona.

El mentalismo es una de las ramas de la magia más complejas y “es un arte de ejecución antiguo en el cual el practicante utiliza la agilidad mental, principios de la magia escénica o sugestión para hacer una ilusión de lectura mental, psicokinesis, precognición, clarividencia o control mental”. Las propias palabras de Pardo a la pregunta de cuánto hay de casualidad en su espectáculo nos pueden dar la clave: “Nada. No creo en las casualidades. Y es lo que de alguna manera intentas demostrar en el espectáculo, que las personas pueden creer que las casualidades existen, pero no es así. Ten en cuenta que nuestro cerebro recibe más de 400.000 millones de bytes de información por los cinco sentidos que tenemos, pero sólo somos conscientes de 2.000 de estos bytes, el resto va directamente a nuestro subconsciente. Con lo cual hay mucha información que está en nuestra mente y que de alguna manera debes intentar recuperar y hay técnicas para acceder a ella. No a toda, sino seríamos unos dioses”.

Para evitar confusiones al público en general (“profano” en el argot mágico), el mentalista reconoce que: “mi función no se basa en los poderes sino, en su noventa por ciento, en la psicología. Estudiar el lenguaje del cuerpo, la sugestión, la pseudo-hipnosis donde induces a algunas personas para que piensen o digan ciertas cosas mediante sugestiones o mensajes subliminales. También saber captar sus percepciones y sensaciones a través del cuerpo. El lenguaje no verbal nos dice mucho más que las palabras”.

Vayamos a lo visto. Luis Pardo se encontró arropado en su debut por algunos conocidos como Ramoncín, “Caco” Senante o el mismísimo Parada y sobre todo por un grupo de magos buenos e importantes a los que tuve ocasión de saludar; por mi parte acudí allí con mi amigo y mentor mágico, Patrick O’Malley, al que agradezco el detalle de la invitación. Hacia las siete de la tarde la acera de la Gran Vía madrileña quedó bloqueada por un nutrido grupo de personas que asistían incrédulos, en la puerta del teatro, al desarrollo de un efecto de dominio mental sobre cuerpos solidos de metal por parte de Pardo a requerimiento de las cámaras de Telemadrid.
La cosa prometía.

La sala donde se desarrolló el espectáculo es muy agradable y cómoda, predisponiendo al disfrute. Comenzó a las nueve y media de la noche, treinta minutos más tarde de lo programado pero se soportó sin ningún problema. Lo primero que llama la atención de Luis Pardo es su aspecto nada convencional, no nos encontramos con el típico mentalista con largo sayo negro, estirado y con aire circunspecto, no, sus grandes tatuajes y su look rockero anticipan novedad. Desde el mismo arranque, el espectador se ve sumido en un mundo que le hace dudar de su propia percepción de la realidad en una sucesión de efectos ejecutados por el mago o, incluso, por el propio público. Es éste un punto importante porque el espectador participa y se siente actor principal de todo lo que sucede. Se nota que es un espectáculo muy rodado y redondo en su concepción, planificación y estudio. El trabajo desarrollado para la creación de esta función se nota en cada detalle y potencia enormemente el impacto en el público que asiste estupefacto a acontecimientos que su razón no puede digerir pero tampoco negar. No voy a desgranar todo lo visto porque sería como destripar el misterio, pero diré que entre otras muchas cosas, se realiza un efecto de ruleta rusa con revólver que todavía me pone la carne de gallina. La duración de una hora y media pasa sin sentir en una sucesión ininterrumpida de números muy bien enlazados con un guión coherente, y el dominio de Luis Pardo sobre el escenario, su actitud, lenguaje corporal y el acertado uso de la voz hacen de este espectáculo algo que no deberías perderte. Si eres aficionado a la magia no tengo nada que decirte, pero si no has visto nunca este tipo de funciones te animo a que lo conozcas de primera mano en este espectáculo de calidad que estará en las carteleras hasta agosto de momento, aunque si se repite el éxito de Barcelona es probable que Luis Pardo esté más tiempo con nosotros. Desde aquí le deseo mucha suerte.

El respeto y la admiración que siento por la magia es lo que me lleva a realizar esta entrada y creo que es algo que hay que promocionar para que sea conocido por el gran público. Madrid es un lugar con muchos y muy buenos magos y con varios locales donde habitualmente se puede disfrutar de la magia. Conócelos, merece la pena.

En la imagen, Luis Pardo (a la izquierda) accede a posar con Patrick O’Malley al concluir la función.

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