David Sucar: arte de magia

Fuente: www.lagaceta.com.ar

No es Harry Potter, pero igual le va bien con chicos y grandes. El mago David Sucar, que practica sus trucos desde los ocho años, llegó esta semana de Buenos Aires con el título de Tercer Campeón Argentino de Magia.

Llegó a la entrevista con un mazo de naipes en el bolsillo y un álbum de fotos bajo el brazo. No tenía capa de hechicero ni varita mágica; sólo sus manos de malabarista y una lista de trucos secretos muy bien aprendida. Acompañado por el director de su espectáculo, Nicolás Aráoz, el mago extendió una tarjeta de presentación donde se leía, simplemente: David Sucar. Ilusionismo.

Recién llegado de Buenos Aires, donde se consagró tercer campeón argentino de magia en el 8° Congreso Argentino de Ilusionismo, Sucar, de 23 años, habló con LA GACETA sobre la experiencia de ser el primer mago tucumano en ganar un premio nacional. “En el congreso se reunieron alrededor de 400 magos del país y del mundo. Las competencias eran en 12 categorías diferentes: cartomagia (que se hace con naipes), magia cómica, para chicos, argumentada… yo competí en el rubro de magia en general”, relató. “El primero y el segundo premio fueron otorgados a magos de España y de Brasil, respectivamente, y yo salí tercero, lo cual me ubica como campeón nacional”, agregó el mago.
Entre galeras, conejos y pañuelos, cada participante presentaba su número, aunque el acto de Sucar fue mucho más que simples trucos de magia y una asistente bonita. “La visión del director teatral es sumamente importante para un show de magia, como la presencia de una historia y de distintos personajes. Hoy en día, el mago clásico está quedando en desuso: combinar el teatro y otras artes en el número es vital”, destacó Nicolás Aráoz, encargado de la dirección del espectáculo. “La ayudante de David, María Bovillo, es también actriz y lo acompaña de la mejor manera. Otros recursos como el constante cambio de vestuario, las variaciones de imágenes y el contacto con el público hacen a la excelencia del show”, añadió el director.
Ataviado con un traje al mejor estilo James Bond y siguiendo una rutina musical, David desplegó en el escenario toda su magia a lo largo de 13 minutos, donde apenas pronunció palabra y dejó que los sonidos como de dibujos animados (¡slam! ¡Puff!) se encargaran de darle el toque humorístico a su actuación. “Tuvimos muy buena respuesta por parte del público, ya nos sentíamos ganadores antes de ganar”, expresó Sucar, que fue invitado por la Entidad Mágica Argentina para participar el año que viene en Perú por el título latinoamericano. “Es un orgullo haber recibido este premio y provocar la emoción en la gente. Ojalá tengamos suerte en el certamen internacional”, concluyó el mago, que no quiso perder la oportunidad de cerrar la entrevista con un par de fantásticos prodigios que iban mucho más allá del clásico “elegí una carta, no me digas cuál…”.

“Me gusta traspasar el límite de lo desconocido”
“La magia es un arte muy rico que combina innumerables disciplinas como la psicología, el teatro, la física, la química… casi no tiene límites”, destacó David Sucar, de 23 años, que desde chico se sintió atraído por el mundo de la hechicería (sin haber leído a Harry Potter) y nunca abandonó su pasión, ni siquiera cuando se hizo grande.
“A los ocho años me regalaron mi primer libro de magia, y a los nueve descubrí el Círculo Mágico Tucumano, una escuela para todos aquellos que quisieran practicarla. Preparé una rutina para poder entrar, y en 1996 asistí a mi primer congreso”, recordó el artista. “Siempre me gustó el hecho de llamar la atención de la gente, fantasear con cruzar el límite de lo desconocido” agregó Sucar, que no sólo ofrece shows para el público en general, sino que además se dedica a la magia corporativa, que consiste en utilizar trucos para promocionar productos. “La magia es una herramienta muy útil para la publicidad y últimamente se está poniendo de moda, porque provoca un impacto en el consumidor”, explicó el mago.
Como disciplina, como arte o como entretenimiento, la magia, como la risa y la música, tiene múltiples ventajas,. “Este año estamos encarando un proyecto con la Fundación Flexer en el Hospital de Niños. Trabajamos con chicos con cáncer que están en rehabilitación; algunas actividades ayudan a su desarrollo físico y emocional. La clave está en enseñarles a ellos los trucos, porque se sienten dueños de un gran secreto”, contó David. “Para la nueva temporada estamos armando un espectáculo totalmente renovado, con trucos más grandes, con el objetivo de prepararnos para el concurso latinoamericano”, concluyó Sucar.

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