Encuentro con la magia

Fuente: www.cubahora.co.cu

Quién, alguna vez, no ha intentado desentrañar el secreto de la magia, un arte milenario que continúa asombrando a quienes contemplamos el trastocar delante de nuestro ojos palomas por pañuelos, o flores por simples cintas de colores.

Su truco o know how, como técnicamente se denomina, ha pasado de generación en generación tras el velado artificio de unas manos diestras que envuelven nuestra imaginación.

Sin ánimo de atisbar más allá de mis narices, pues sé que no me serán develados sus secretos, converso con el mago Gardini (Belarmino Domínguez), director de la compañía Sueños Mágicos, única de la capital cubana y la mayor de su tipo en el país.

Con sede en el antiguo teatro Apolo, del municipio 10 de Octubre, el más poblado de la capital de Cuba, la compañía cuenta ahora con diez magos, seis asistentes y dos payasos entre sus 44 trabajadores.

Monociclos y malabares figuran entre sus variedades, pero la magia, dice, es el centro de los espectáculos, además de coreografías y diferentes actividades circenses.

Siete espectáculos montados hablan de la trayectoria de esta joven compañía, en los que sobresale “La lámpara y los sueños”, con un primer premio en el Festival Internacional Ánfora 2006; y el “Circo Fantástico”, presentado en el Ánfora 2007, que se celebró en la provincia de Las Tunas.

“En Ánfora 2007, competimos en manipulación, en magia general y espectáculo infantil. Logramos un primer premio en magia general con el Mago Andrés, la Maga Deysi y un maguito recién nacido que tiene nueve meses, con una rutina de sombrillas, de caretas y botellas, y el niño que apareció al final riéndose detrás de una sombrilla”, nos dice Gardini.

“El segundo premio lo alcanzó el Mago Rey, en la variedad de manipulación, una técnica muy difícil, con una muy original rutina de tabaco —añade—. En estos festivales hemos presentado ya siete espectáculos, cuatro de adultos y tres infantiles, y hemos cosechado 16 premios en total”.

“Además participamos en la preparación de los festivales de Ciudad de La Habana: el de Cartomagia y la Fiesta de la Magia en ExpoCuba”.

La participación en cuatro festivales nacionales e internacionales todos los años, no les impide trabajar en la brigada Juan Marinello, auspiciada por el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, en coordinación con la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), con la que han ofrecido más de 80 espectáculos a niños y personas enfermas procedentes de otros países.

Presentaciones en Venezuela y participación en festivales en Francia y España, Rusia, Checoslovaquia y Angola hablan de la calidad de sus actuaciones, como la del Mago Eduardo, bicampeón latinoamericano en Magia de Manipulación y Magia Negra.

El objetivo de Sueños Mágicos es difundir e incrementar las actuaciones de esta compañía, que se suma a otras seis existentes en varias provincias del país, para rescatar lo que se pudiera denominar la Escuela de Magia Cubana y así lograr que la magia, catalogada en el mundo como la reina de las artes, retome el lugar que le pertenece en la Isla.

LA MAGIA DEL EMPIRISMO

Antes de 1959 ya actuaban en Cuba verdaderos artistas de una disciplina que gana adeptos en todas las edades, principalmente la infantil.

“Los magos trabajaban muy en solitario, de forma empírica, pero eran muy reconocidos el profesor Pujal y el maestro Aira, en Santiago de Cuba, y aquí en la Habana, el profesor Cruz, ya fallecido”, cuenta el Mago.

Después del triunfo revolucionario ha habido un gran desarrollo de la magia y hoy existen unos 250 magos y varias compañías, como la de Santiago de Cuba, la de Camagüey y otra en Las Tunas, dos en Varadero y una pequeña en Holguín, donde el relevo joven se impone.

Actualmente se desarrollan en la Isla cuatro festivales de magia: el Ánfora en Las Tunas, con carácter competitivo; en Santiago el denominado Areito Mágico, donde las presentaciones son demostrativas; y en Matanzas se celebra Magia Atenas, considerada como la gala de la magia en Cuba. En todos los eventos hay intercambio de experiencias, conferencias, se presentan trucos nuevos y cada cual expone su especialidad, esa que le da un nombre.

“Somos como una sociedad secreta, donde resulta difícil conocer el know how de los actos, y entre nosotros mismos entra a jugar el secreto. En el caso de los noveles les enseñamos lo que nos interesa y entre los propios magos nos intercambiamos la técnica”.

“A mi me identifica el número de grandes ilusiones, que se llama ‛Minicubisat‛, donde intervienen dos muchachas, que una vez dentro de un espacio bastante reducido, son atravesadas por espadas, más tarde es cortado por la mitad, y al final sometido al fuego. Cuando el público piensa en su desaparición, vuelven a reaparecer para sorpresa de todos”.

PERO, QUÉ ES LA MAGIA

Para muchos la magia es el equivalente al fuego en el principio de los tiempos y ha formado parte de la vida del hombre desde el inicio de su existencia de alguna forma u otra.

Brujos y magos explotaban sus habilidades para someter a sus semejantes, mediante el engaño, aprovechándose de la ignorancia y la pobreza.

Considerada como una de las artes más antiguas, ya en la Biblia se hace referencia a ella, cuando Moisés convierte su báculo en una serpiente delante del rey de Egipto.

En la Edad Media comienzan a recorrer ciudades un gran número de actores ambulantes, que unidos a juglares y titiriteros, presentan números en los que mezclan canciones satíricas, fábulas, acrobacias y magia de apariciones y escamoteos. Así se sentarían las bases de lo que posteriormente sería el circo.

Del Renacimiento existen documentos donde se reportan actuaciones al aire libre de carteristas, buhoneros y sacamuelas, quienes encontraban en la magia la excusa perfecta para cubrir sus actividades reales.

No es hasta el siglo XVII, cuando se relatan los primeros testimonios de magia profesional enfocada a la distracción del público. Dos siglos después ya los magos no son charlatanes de feria, sino artistas y profesionales que cobran por entretener al público.

No obstante, la verdadera revolución de la magia, utilizada para divertir y provocar admiración mediante efectos inexplicables, se le atribuye a Robert Houdin, precursor de la escuela francesa, quien aporta a la puesta en escena el uso del elegante traje negro y los elementos que el público no pudiera examinar.

Resultado de la influencia europea, en Estados Unidos destacan ilusionistas como Harry Houdini, el mago del escapismo.

Lo cierto es que la magia ha evolucionado hasta nuestros días alimentándose de ella misma. Pero en la década de los 90 del siglo pasado, se asisten a funciones de magia espectaculares en las que el ilusionismo alcanza niveles insospechados, con David Copperfield a la cabeza.

Hoy y siempre la magia es la ciencia trascendental: era la ciencia de Abraham y Orfeo, de Confucio y Zaratrusta, de Henoch y Trismegistus, que grabaron en tablas de piedra sus doctrinas mágicas.

Combina en una sola ciencia lo incierto y lo cierto, fe y razón, ciencia y creencia, autoridad y libertad. De sus hechizos casi nadie puede escapar, porque de su ilusionismo se nutre la imaginación humana y la savia de la vida.

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