Entrevista a Jorge Blass

Fuente: www.laopiniondemalaga.es

El popular creador de trucos increíbles participó ayer en el Festival Jajejijoju. “Si consigues sorprender a un niño, a un adulto te lo llevas de calle”, declaró el artífice de ´Nada por aquí´.

NICOLE CACHO. MÁLAGA La magia en estado puro casi se palpó ayer en el Teatro Alameda con Jorge Blass, una de las cabezas visibles del Festival Jajejijoju. En una entrevista con este periódico, el ilusionista más mediático (su programa ´Nada por aquí´ es uno de los estandartes de Cuatro) afirmó que en “Málaga se vive la magia de una manera muy especial”.


-¿Recuerda su primer contacto con la magia?
-Me pasó lo que a todos los niños: me regalaron una caja de Magia Borrás los Reyes Magos. Normalmente eso no funciona, pero a mí sí. Y me encantó. Ya a los 12 años descubrí la escuela de Juan Tamariz, y empecé a estudiar; tuve contacto con otros magos y entré a formar parte de la Asociación Española del Ilusionismo. Así fui adentrándome poco a poco en esta afición que siempre me ha maravillado: cuando era pequeño, nada más acabar las clases del colegio, me ponía a hacer trucos de magia.
-¿A quién es más fácil sorprender, a un niño o a un adulto?
-A los niños hay que hacerles cosas que les entren más por ojos, pero el público infantil tiene una cosa maravillosa, y es que siempre te dice la verdad: cuando sale un niño a un escenario, o simplemente cuando estás actuando, ellos no tienen la prudencia de los adultos y cuando ven o descubren algo lo gritan… Es muy espontáneo, muy bonito. Dicen que si consigues que un niño participe de una ilusión, sorprenderlo, a un adulto te lo llevas de calle. Y es por eso mismo, porque el público infantil es más sincero.
-¿Qué hace cuando le descubren un truco?
-¡La verdad es que lo vulevo a intentar! [Risas] ¡Hasta que lo consiga! En la magia hay que saber aprovechar el hecho de que nuestros espectadores nunca saben lo que va a pasar, lo que nos deja margen suficiente para tener muchos planes B para los distintos juegos; por ejemplo, cuentan que un número del maestro Tamariz tenía hasta 60 posibles fallos cada uno con su solución. Hay que ir con la espalda cubierta: el mago tiene que ser mago y no puede fallar. Si falla no es mago.
-¿Le han puesto en algún aprieto en el desarrollo de un juego?
-Varias veces. Recuerdo una vez que estábamos grabando los trucos con una cámara oculta, algo muy divertido porque, claro, los protagonistas no saben que les estás haciendo magia, de pronto ven algo maravilloso que no entienden cómo. Pues estábamos en la Gran Vía, haciendo un truco con un anillo prestado, y una señora vio que estábamos robando un anillo a una persona, que luego se lo íbamos a devolver, lógicamente. Pero empezó a gritar “¡Al ladrón, al ladrón!” Y vino la Policía. Tuvimos que sacar las cámaras y demostrar que era un programa de televisión. Por un momento creímos que acabaríamos en la Comisaría.
-¿Un mago nace o se hace?
-Un mago se hace, pero debes tener una cierta facilidad para ello. Es como el que toca el violín: tiene que ensayar muchas horas pero debe tener cierto arte para la música. Con la magia pasa lo mismo: hay que practicar y nacer con ese algo, al menos si quieres dedicarte profesionalmente a ello, porque aprender unos cuantos trucos siempre se pueden aprender.
-¿La comunidad de magos comparte trucos?
-Somos una buena familia. Somos más como una secta, que compartimos trucos y estamos continuamente reuniéndonos en congresos de magia tanto en España como en el resto del mundo. Sí que nos pasamos secretos, pero luego el truco está en la forma que cada uno lo interprete, que es lo que le da realmente valor. Hay compañeros maravillosos que inventan magia pero que nunca serían capaces de hacerla, y hay otros que funcionan como intérpretes y adoptan estos trucos. Es la combinación de ambos, así es como funcionamos.
-¿Cuál es el reto de la nueva generación de ilusionistas?
-Sorprender al espectador cada vez más. Cada día es más difícil porque la gente es más incrédula y hay maravillas tecnológicas que podrían considerarse magia, así que el reto está en estudiar métodos más avanzados, que el espectador no pueda prever lo que va a pasar. Lo peor que le puede ocurrir a un mago es que sea previsible.

La magia: una ilusión que se vive mejor en directo que por la tele

Jorge Blass asegura que el ilusionismo por televisión es más complicado que en vivo y en directo. “La magia es algo para vivir en directo, es algo extraordinario que pasa delante de tus ojos y que no puedes creer. Si lo ves cara a cara no hay duda, eres testigo directo de algo milagroso que no se entiende cómo ha sucedido”, argumentó.
En cambio, con los trucos por televisión “surgen desconfianzas, la gente piensa que igual es un truco de cámara o que sólo se enseña un punto de vista interesado”, manifestó Blass, quien añadió que con el medio televisivo “es más difícil transmitir la esencia pura de la magia, la emoción”. Aún así, los expertos en el campo ya trabajan en este hándicap: “Poco a poco lo conseguimos con muchas técnicas visuales que tratan de convencer al espectador de que es verdad, de que vería lo mismo si estuviera allí”, manifestó Jorge Blass.

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